A veces me da miedo escuhar los susurros en mi cabeza, esas ideas que mi mente no siempre quiere que yo escuche y que de uno u otro modo ella necesita desahogar, aunque sea pintándolas en su espacio.
No siempre es fácil ignorar lo que ella dice, no siempre es fácil creer que sólo está eso que me dice en voz alta.
No soy tan fuerte como parece, mi cuerpo parece débil, pero a veces se pone de acuerdo con los susurros y se vuelve un poco menos que siempre; mis ideas no son tan frágiles como crees, son tan sensibles como no sabes y tan firmes como no piensas.