miércoles, septiembre 26, 2007

Cinema Paradiso


Hay un encanto mágico alrededor de esta historia, se habla de amistad, de amor, de pasiones, del pasado. La primera versión de Cinema Paradiso es una película que logra conducir al espectador hasta un estado de emotividad completa.

La dirección de Giuseppe Tornatore es delicada, cada detalle en la película está perfectamente cuidado; y la música de Ennio Morricone es la que agrega un toque especial a la historia, ambas van de la mano, complementándose una a la otra.

Como espectador se sufre, se ríe, se vive la amistad y el amor. Es una historia que cautiva desde el principio a quien se le ponga enfrente, y por supuesto, ni qué decir del final.

En la segunda versión, Tornatore, tal vez arrastrado por el capricho o la pasión, decide dar a conocer el resto de la historia, agregándole a la edición una hora más de duración.

Con esto sólo se consigue que la emotividad del final no sea la misma, ésta se corta para dar paso a una serie de escenas en las que se deja ver un poco más sobre Salvatore y su antiguo amor. Ya nada queda a la imaginación del espectador, no hay esperanza de inventarle una solución diferente.

Lo peor de la versión es que el personaje de Alfredo sufre una caída tan fuerte que en la escena final, una de las más sensibles de la historia, se hace imposible rescatar al personaje y regresarle la emotividad que tenía.

viernes, septiembre 07, 2007

¿Nosotros, ellos o todo?

¿Quién es el culpable de que en las aulas cada vez sea más notable la falta de interés hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje, es el alumno, el maestro o el sistema educativo? Es común encontrar en las aulas a alumnos dormidos o aburridos; los que permanecen atentos y participan en clase constantemente representan una minoría.

Tal vez el problema radique en los alumnos, pues es probable, que un pequeño porcentaje de ellos no esté plenamente convencido de haber elegido correctamente su carrera profesional y por esto no demuestre interés. Puede ser que esa apatía en las aulas sea una actitud adoptada por los jóvenes como un estado permanente, consecuencia del sedentarismo y poco esfuerzo al que, en general, estamos ya bastante acostumbrados.

Otra posible razón de este conflicto es la monotonía, que algunos profesores, presentan al impartir su clase. También es probable que la culpa esté en la ignorancia sobre la relación que existe entre muchas materias. Carencia que evita que las dinámicas académicas se conviertan en algo mucho más rico para los alumnos y ellos mismos; no se logra aprovechar esta relación para crear una verdadera vinculación e integración de las materias a la hora de planear proyectos.

El último posible culpable es el mismo sistema educativo, que incluye, tanto una deficiencia de los métodos de enseñanza como de los de evaluación. En ocasiones, no resulta muy congruente lo que se ve en las aulas con lo que el mundo nos muestra. Es necesario integrar, de una mejor manera, las nuevas tecnologías a los métodos de enseñanza; es importante proveer de más y mejores herramientas a los profesores, y eso incluye capacitación. Los métodos de evaluación también resultan bastante incongruentes, pues no podemos seguir tratando de medir el conocimiento del alumno basándose en pruebas por escrito, sería mucho más productivo hablar de evaluaciones con un formato similar al de los proyectos multidisciplinarios.

Definitivamente es necesario evaluar a conciencia qué es lo que sucede con nuestra educación. Es cierto, que de poco en poco se avanza, debemos comenzar por analizar nuestro plan de estadios, el sistema de comunicación entre los actores que intervienen en el proceso de educación, es indispensable analizar el proceso en sí mismo.