
Espero llegues y no alborotes a medio mundo, después de todo, no creo que sea muy buena idea llegar así no más como si nada hubiera pasado.
Durante algún tiempo me senté a esperar por ti, pensaba que tal vez regresarías para, por lo menos, decir adiós. Quería abrazarte de nuevo y decirte que eres importante. Muchas veces, me sentaba por un largo rato en la orilla de la cama para llamarte, creía que vendrías a abrazarme, creía que escucharía una vez más tu voz.
Son muchos los buenos recuerdos que hay en mi mente sobre nosotros, cuando te fuiste no podía evitar cerrar los ojos y verte... escuchaba tu risa, olía tu perfume, te sentía ahí... a mi lado.
Aún guardo tu camisa de manta, me queda enorme y no se me ve nada bien, pero cada vez que hay oportunidad me la pongo; en fin, cosas que uno hace para sentirse más cerca o, tal vez, menos lejos.
Ahora estoy bien, sigo hablando contigo, sigo pensando en ti, pero ya no me aferro a la idea de que volveré a verte, sé que ahí donde estás todo es mejor.
Sé que sigues acompañándome...
Te extrañamos.
1 comentario:
Me gusto esta composición, es lánguida y poco combativa, como si las palabras se te salieran de los dedos sin remedio...
Un saludo, Me dare mis vueltas por acá seguido...
Publicar un comentario